• Luz
Me gusta esa luz. Sí, esa. Esa que desprendes ahora. No la de antes, no. La de ahora. Es más tranquila, pausada, segura y contenta. Y, quizá, sea también un poco descontrolada. Pero eso no está mal, no se puede tener todo controlado y cuando se tiene y falla, hay que deshacer y rehacer las cosas.
Hay veces que relaciono tu luz con tu energía, y tu energía con tu alegría por la simple razón de observar que, cuando tienes luz, estás activa; y cuando estás activa, desprendes alegría. Y, por el contrario, cuando tu luz tiene menos densidad, tu energía disminuye (lo tengo comprobado) y cuando ésta disminuye, estás más triste.
Por eso me gusta esta luz, la que tienes ahora. No la de antes. La de antes era una luz cansada. Sí, como la de las ampolletas en las que los filamentos están a punto de romperse y que, cuando se rompen, dejan sin luz a todo aquello que iluminan. Menos mal que tienes una nueva fuente de energía (o te han cambiado la ampolleta).
Ahora, por lo que veo, poco a poco la luz/energía/alegría que tienes, va encontrado su lugar, su ubicación, sus objetos. Es como si esa luz, esa energía y esa alegría, se estuvieran reencontrando consigo mismas. Y, por eso, me gusta esa luz que tienes ahora Andrea y no la de antes, no. La de ahora.






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